Una noche de chicas era todo lo que hacía falta para poder mantener mi mente despejada, reír y contar anécdotas fue refrescante y más si las chicas no me dejaron sola en ningún momento, sabían que no estaba del todo bien sin necesidad de decirles, solo estaban conmigo apoyándome sin preguntas ni reproches y eso era de agradecer.
Aunque el día de hoy otra era la situación, me debo preparar para enfrentarme a una realidad que no deseaba, sin embargo en algún momento debía volver a verlo, no habí