Alessandro seguía parado frente a la puerta mientras que Lucia le suplicaba con los ojos que no complicará más la situación que tenía, después hablaría con Fernando y su insistencia que ya se estaba haciendo molesta para ella.
Pasaron diez minutos y Fernando dejó de tocar y por fin Lucia sintió alivio, se fue a vestir antes de que llegara Mary y así poder salir de la cabaña a menos que Alessandro haya cambiado de opinión en lo que se refiere al plan de irse juntos a su habitación.
- Me quedo