—¿Cómo se siente el agua?
—Muy fría… ¿No podrías traer más agua caliente? —La promesa por parte de la muerte, se cumplió. Mi baño de agua caliente llegó a mi tan pronto como me sacaron de la cocina con la excusa de descansar, mis músculos tensos se relajaron y mi cuerpo aún temblaba un poco por la frialdad del agua.
La mujer en mi compañía asintió y salió de la habitación cargando los baldes para buscar el agua, dejando en el baño solo mi presencia en conjunto a todos los ramos de flores que de