No dormí.
No sé cuántas horas pasaron, solo sé que no dormí, esperando el momento ideal para hacer de las mías.
La soledad en los pasillos del castillo es un protagonista innegable, después del paso del tiempo no escucho a nadie hablar, a diferencia del momento en que Moros se fue de la habitación y me dejó como recién casada sin luna de miel.
Todo ese tiempo lo use sabiamente, tratando de pensar en qué habitación podría estar durmiendo Moros y cuales deben estar ocupadas.
Son muchas, no creo q