Después de la muerte de la diosa de la naturaleza, a quien perfectamente podría llamar la diosa de la estupidez al no conocer aún su nombre, incluso después de matarla, llegó mi amiga al lugar.
No juzgue su grito de horror al verme herida, trató de acercarse a mí para atenderme, pero la detuve de inmediato y le encargué que atendiera a los niños.
Después de todo, uno de ellos dejó de llorar desde hace rato, por mucho que trate de atenderlo no fui capaz de nada.
Un escándalo se armó en la habit