La llegada de la muerte fue tan impactante para la diosa de la vida y su madre, como para mi, esa querida dama que fue proclamada como la amante de la divinidad de los espíritus.
Un título que la llevo a tener... Unos cuantos enemigos.
—Moros. ¿Acaso sabías de mi embarazo? —Solte de inmediato, no planeaba dejar ninguna clase de ventaja a esa pobre mujer con la piel carente de color. Supongo que el susto la llevo a estar así de pálida, como un pan que salió crudo del horno.
Ahora tengo dos panes