Como un animal asustado, no me apartaba de la protección de mi sillón.
Si, días anteriores siempre venían personas a buscarme para regalarme comida que le pueda dar a Rayn o el cartero que suele dejar los recados o cartas recibidas a este domicilio.
Pero en ninguno de esos días me tocó abrir la puerta de casa después de haber tenido un encuentro tan comprometedor con un hombre.
Y mucho menos me tocó abrir la puerta mostrando cierta carencia de prendas que usar, después de todo mi vestido que su