Sorprendía lo mucho que el rubio podía considerarlos “raros”. Era cierto que en aquel momento se sentía triste, pero Johnny podía mantenerse tranquilo y permitir que su corazón llorara de manera interna… o al menos era lo que deseaba. Lo último que pudo predecir era que la silueta de su mejor amigo se plasmaría frente a él mostrando sus blancos cabellos ondearse por el viento. Su mandíbula amenazó con caer y los vellos de su piel se erizaron por completo. ¿Qué estaba haciendo Lion allí?
—¿Te so