A las dos de la mañana, recién terminaron todos los preparativos. Marta los esperaba con un consomé exquisito que emanaba un olor cálido y acogedor que invitaba ser saboreado.
Al término de la jornada los hermanos cansados se desplomaron en el sillón, a beber su caldo en tazón para combatir el frío, el vapor que salía de este les calentó suavemente los rostros fríos que traían. Emma lavo al término los trastes sucios, emitiendo sonidos tranquilizadores de una casa acompañada, luego se marchó jun