A medida que se alejaban de la casa de Laura, el silencio se interponía entre ellos como una barrera palpable. Simon conducía concentrado con sus manos tensas sobre el volante, mientras Robert observaba el paisaje exterior con gesto sereno, pero su mente trabajaba en las palabras que debía decir para romper el hielo.
El chirrido leve de las ruedas sobre el asfalto húmedo parecía ser lo único que rompía la tensión. Fue Robert quien finalmente habló, rompiendo el silencio con su voz grave pero am