—No.— giró para ver a Simon perdido en su mente y preguntó— ¿Simon, tu que crees?— Respondió Emma librandose de la mano de Simon.
— Como tu quieras— dijo Simon con miedo de que le sucediera algo
— Emma, puedes esperar afuera, estas a salvo en mi hogar— respondió la anciana indicandole a Simon una silla frente a ella. Simon tomó asiento mientras miraba a Emma como se alejaba de la ruka con el claro de la noche, la anciana se sentó frente a él y observandolo de pies a cabeza, su mirada era fria