Simon solo clavó una mirada profunda en los ojos de Emma sin decir nada, fueron las dos horas de viaje más silenciosas del mundo desde Los Ángeles a Temuco.
Bajó a Jackie sin arnés diciendo — ¡Sígueme! — Le dio una orden y el can obedientemente caminó junto a él a paso decidido. Ambos entraron por las puertas del mall, el guardia que vigilaba la entrada no fue capaz de decir nada. Simon cargaba en su cuerpo un semblante profundo, conteniendo un sentimiento de ira palpable.
Los ejecutivos qued