Julian:
Aún seguíamos trabajando pero me sentía un poco inquieto, no podía concentrarme en lo que estaba haciendo pero aún así hice mi mayor esfuerzo para terminar aquí y regresar con mis chicas.
Ya listo el trabajo, pude respirar con mucha calma, recogí mis cosas y recibí una llamada de un número desconocido, contesté y era un hombre.
-—¿Señor Allen?
—Si soy yo ¿Quien habla?
—Soy Michael Kors, policía de Chicago, le llamo para informarle que su esposa e hija están en el hospital del centro.. T