Y sentí asco cada segundo...
Hardin Holloway.
No he hecho nada en la vida más que observar a Livy Clarke. Inicialmente, solo sentía la falta de volver a casa. Claro que nunca viví en aquel apartamento. No me gustaban los pisos tan bajos. Pero ella era mi casa. Mi hija era mi casa. Cuando la vi allí, en el balcón, agradecí que le gustara tanto estar cerca del suelo. Solo así aún podía mirarla todos los días. Entonces, me sentaba en aquella acera, con un traje muy caro y de una manera sospechosa, esperaba que apareciera.
La