Te mato.
Livy Clark
Abrí los ojos y esperé lo peor. Todo mi cuerpo enviaba escalofríos por todas partes. Estaba en pánico y las lágrimas no paraban de caer.
Aquellos ojos penetrantes invadieron los míos sin remordimiento alguno, muy por el contrario. Aquel hombre simplemente me contenía como si yo fuera algún juguete. – ¡Quédate quieta, esto ya va a acabar! – Afirmó.
Y entonces, pasos... Pasos y yo estaba temblando aún más. Fue cuando él finalmente me soltó de sus manos. Pero no había nada más que el mi