Livy Clarke
La brisa del viento me estaba dejando aún más ansiosa. Mi barriga estaba empezando a doler, y rogaba no empezar a tener molestias mientras él estuviera en la cama conmigo. Sería la peor de mis humillaciones, pero, aun así, tan típico de mí.
Me puse y quité varios camisones durante casi diez minutos mientras lo esperaba. Mi corazón estaba muy herido. Aún no podía perdonarlo por lo que me había dicho en el altar. Quiero decir, toda novia sueña que llorará. Toda novia sueña que mirará