No es verdad, Livy...
Hardin Holloway
Miraba aquella imagen, pero no podía creerlo. Las llamadas de Daren Holloway aún estaban grabadas en mi celular. Todos los mensajes de texto que Maila me envió, los había borrado sin tener que obligarme a abrirlos una segunda vez. Aquellas fotos inadecuadas, como si fuera posible, seducirme con limosnas... Ahora, mis ojos captaban solo a dos personas, trabajando como esclavos, que se esforzaban por esconder su rostro de mí.
Daren se levantó, arrojó el cepillo al suelo y encaró a