Livy
— Livy... Deja de torturarte... Por favor, vamos...
Escuchaba esa voz amistosa a lo lejos, pero todo lo que lograba sentir era mi devastadora angustia. Miré a un lado y vi a mi hija durmiendo en mi cama. Ella tenía la cara más angelical del mundo, y esa podría ser la última vez que la viera por algún tiempo.
Mis labios estaban casi blancos, resecos. Parecía casi la misma Livy Clarke de antes. Había el cabello despeinado, la ropa de mi marido pegada a mi cuerpo y dientes sin cepillar. Tal