Mateo se quedó paralizado ante la puerta, bastante sorprendido de ver a Daniel. Notó la mirada poco acogedora en su rostro e inmediatamente supo que su presencia enfurecía al hombre, pero no tenía planes de irse.
Miró por encima del hombro de Daniel y se fijó en Fátima, que parecía inquieta. Al instante se sintió obligado a preguntar por su bienestar, pero antes de que tuviera la oportunidad de hacerlo, la voz de Daniel lo interrumpió.
—¿Vienes a rescatar a tu damisela? —, fue su comenta