—¡Nuestros, Amanda! ¡Son nuestros!
—No serán nuestros si demuestro qué tan jodida tienes la mente y todo lo que planeaste. ¡Maldito! ¿Estás feliz ya? ¡¿Estás feliz?!
Evan se metió las manos en los bolsillos, caminando en círculos, Amanda se negaba a escuchar y él entendía que todo el panorama fuera en su contra… por sus mentiras, ella ya no le creía.
—Nunca planeé esto.
—Pero bien que ha resultado a tu favor.
—Te amo, Amanda.
—Pues qué jodida manera de hacerlo, Evan. Muy jodida. Nunca debí conf