Eric Sanders llegó a casa pasada la una de la tarde.
Ni siquiera se quedó en la oficina hasta la hora regular, quizás para evitar a su amigo o simplemente porque tenía prisa por llegar a casa.
¿Qué sucedía?
Subió directo a su habitación, se quitó la ropa, y se vistió de deporte, se calzó las zapatillas deportivas. Necesitaba soltar la tensión, sentir los músculos arder y el sudor limpiarle la cabeza de todo lo que acababa de saber.
No era que algo de eso lo sorprendiera, de esa mujer ya empezab