Los planes que en un inicio se creían perfecto, ahora mismo se veían al borde del fracaso.
¿Qué rayos fue lo que falló?
Abel caminaba de un lado a otro del salón, con el teléfono en la mano, sin mirar la pantalla, como si esperara que vibrara por pura voluntad. Habían pasado tres semanas desde la rueda de prensa y nada había ocurrido como él lo había planeado. Nada.
Carmen estaba sentada en el sofá, rígida, con las manos entrelazadas sobre el regazo. No había tocado el té que tenía delante. Lo