Los planes que en un inicio se creían perfecto, ahora mismo se veían al borde del fracaso.
¿Qué rayos fue lo que falló?
Abel caminaba de un lado a otro del salón, con el teléfono en la mano, sin mirar la pantalla, como si esperara que vibrara por pura voluntad. Habían pasado tres semanas desde la rueda de prensa y nada había ocurrido como él lo había planeado. Nada.
Carmen estaba sentada en el sofá, rígida, con las manos entrelazadas sobre el regazo. No había tocado el té que tenía delante. Lo miraba moverse con una mezcla de rabia y miedo que ya no intentaba disimular.
¿Es que este sería su fin? ¿Acabo el plan no era tan sólido?
Costaba saber dónde estuvo el fallo, pero a estas alturas del juego… perder era inminente.
Catastrófico para los Rodríguez, que hasta hace poco se creyeron en la cima luego de la derrota de Amanda López
—¿Y bien? —dijo al fin, rompiendo el silencio—. ¿Eso es todo lo que vas a hacer? ¿Caminar como un animal enjaulado mientras me esperan para meterme en una cel