Amanda estaba de pie junto al coche, el viento de la carretera azotando su cabello y secando las lágrimas que no podía contener. El sobre con la carta seguía apretado contra su pecho, como si fuera lo único que la anclaba a la realidad.
—Me has mentido —repitió ella, la voz temblorosa pero firme, señalándolo con el dedo—. Y esto te lo preguntaré una… ¡una última vez! ¡¿Evan Cross está con vida?!
Eric se detuvo a unos metros, las manos en los bolsillos de la chaqueta, el rostro pálido bajo la lu