El coche avanzaba por la carretera, Amanda apoyaba la cabeza contra la ventanilla, la carta de Evan guardada de nuevo en el bolso. Eric conducía en silencio, la mandíbula tensa, el teléfono vibrando una vez más en el salpicadero antes de que lo apagara con un gesto brusco.
Sabía muy bien que su decisión de no decir la verdad en su momento podría costarle todo, sentía que había tenido miles de oportunidades para decir la verdad, pero a su vez sentía que esa verdad marcaría una distancia eterna e