Elio escapó de casa de su amigo antes de que se diera cuenta y tuviera que darle explicaciones.
En su mente parecía estar claro, pero no sabía si podría ponerlo en palabras.
Regresó a su casa, o más bien a su pequeña y húmeda caja de zapatos, y se sintió como un ladrón, buscando entre sus pocas pertenencias algo que tuviera valor. Pero nada, lo único que valía más que su vida había sido su guitarra, pero ya no estaba. Todo lo demás valía más como basura que revendido como lo que eran.
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