Adriel entró hecho una furia al hospital, seguido de cerca por Elio. Nadie los detuvo. Todos conocían muy bien al esposo de Meri, y aunque no lo conocieran, había que estar loco para tratar de frenar a un hombre furioso que arrazaría con todo a su paso sin mediar en las consecuencias.
Elio lo siguió de cerca, tratando de seguir el ritmo de las piernas largas de su amigo. Mientras se acercaban al sector de maternidad, no podía dejar de pensar en Jazmin. ¿Estaba bien? ¿O había llegado demasiado t