El cielo del crepúsculo ardía en tonos naranja y rosa mientras Kyra y Amelie caminaban por el borde del bosque. Kyra podía sentir la tierra fría bajo sus pies descalzos, las briznas de hierba, haciéndole cosquillas en los dedos de los pies.
En un pequeño carrito llevaban a Darius, quien dormía plácidamente mientras la hermanas charlaban con carisma. A pesar de estar viviendo en el mismo sitio, tenían pocos momentos juntas y sobre todo no habían platicado de sus nuevas vidas.
—Amelie —comenzó K