Darius se demoró en la puerta de la sala de conferencias, sus ojos escaneando a los estudiantes que se dispersaban en busca de uno en particular. Su corazón latía a un ritmo feroz contra su caja torácica cuando finalmente vio a Isabella, su cabello oscuro cayendo en cascada sobre sus hombros como una cascada de medianoche. Verla despertó algo primitivo dentro de él, una necesidad tanto de proteger como de buscar perdón.
—Isabella. —la llamó, su voz traicionaba un atisbo de desesperación mientra