Mundo de ficçãoIniciar sessãoCAMILLE ASHFORD
A veces, cuando cerraba los ojos, el olor a desinfectante y medicamentos volvían a mi nariz, como si tuviera su propia memoria. Era lo único que recordaba de aquella habitación de hospital. Las sábanas blancas, las luces frías y la fragilidad de la mujer que yacía en la cama, aferrándose a la poca vida que le quedaba. Esa mujer era mi madre.







