Mundo ficciónIniciar sesiónDAMIÁN ASHFORD
Sostuve la mirada de Camille y esperé a que los hombres de bata blanca terminaran su trabajo. Camille ni siquiera pestañeó cuando la jeringa perforó su piel, ni cuando los hisopos rasparon el interior de su mejilla. No hubo súplicas ni quejas, solo una sonrisa afilada y desafiante. Me recordó a mí mismo. Podía admitir que era una digna Ashford.







