DAMIÁN ASHFORD
—¿Crees que voy a confiar en un papel que de seguro pudiste alterar? Esto es falso… —susurré intentando convencerme a mí mismo.
—Ya quisieras… —soltó con una sonrisa victoriosa y encendió un cigarrillo—. Tu padre no quiso suficiente a tu madre y, lamentablemente, mi madre no se quiso suficiente a sí misma. Creyó que lo único que necesitaba y merecía de él era su amor. ¡Qué absurdo! ¿No?
—¡Mientes! Y ya me cansé de escucharte. —Me levanté de mi asiento abruptamente mientras golp