MOLLY DAVIS
Alexei me arrastró de regreso a la habitación, sin ni siquiera mirarme. Cuando llegamos, me arrojó sobre la cama antes de comenzar a inspeccionar el pomo de la puerta, averiguando cómo había podido escapar, mientras yo me quedaba petrificada sobre el colchón, intentando pensar.
—Deberías de estar feliz —dijo sin siquiera voltear a verme—. Tu hermana será enviada a un hospital. Ahí la atenderán como se debe.
—Y supongo que tú también estás feliz… pronto vas a enviudar —susurré casi