MOLLY DAVIS
—Molly, va a venir alguien muy importante a comer —escuché a Alexei del otro lado de la puerta, mientras yo permanecía en el baño, sentada, esperando. Era como si la ansiedad y los nervios me traicionaran. Mi vejiga estaba llena, pero no salía ni gota, mientras que mis manos temblorosas veían la prueba ante mí, esperando, incluso apurándome para que la usara—. Se trata del auditor.
Me quedé en silencio, con la prueba entre mis piernas y el ceño fruncido.
—Tal vez esta sea una opor