JAMES CARTER
—No puedo ponerle más adrenalina —dijo Shawn con fastidio—. Tampoco quiero que se muera desangrado.
Regresó sobre sus pasos dejando atrás a Lucien que estaba bastante concentrado en su tarea. Pasó sus dedos por todas las inyecciones que tenía preparadas. Adrenalina para mantener alerta a Bastián, atropina por si su corazón amenazaba con detenerse… de pronto tomé una que me pareció interesante.
—¿Ketamina? —pregunté y Shawn sonrió—. ¿Para qué el anestésico?
—Dependiendo de la dosis