DAMIÁN ASHFORD
Le di un par de vueltas al sobre, como si esperara encontrar alguna trampa por encima. Entonces por fin lo abrí y mostraba una tarjeta negra con dorado, sin más explicación que un pequeño chip incrustado en el centro.
—¿Esto es una invitación? —pregunté confundido, alzando la tarjeta para verla a contraluz.
—Damián… ¿en verdad creías que en nuestras reuniones ponemos el nombre completo del invitado y el lugar del encuentro como si se tratara de una fiesta infantil? —preguntó Lu