RACHEL MONROY
Froté mi rostro contra el pecho de Shawn mientras mis manos se aferraban a él. Tanto tiempo siendo usada y desechada, tanto tiempo esperando un amor que me escogiera a mí, que me protegiera, y ahora lo tenía.
No era la clase de hombre que todo padre quiere para su hija, y quedaba claro que mucho menos el mío. No era un abogado, un doctor, o un astronauta, era peligroso, era un asesino, un mercenario, un desertor, pero… ¡Dios! ¡Me amaba con tanta devoción que no podía evitar senti