ROCÍO CRUZ
—Arruinaste mis planes… ¿crees que lo justo sería que yo te arruine? Tal vez necesito quemarte las manos o romperte una pierna para sentir que tu falta es compensada de alguna manera —siseó Lucien con una crueldad que me sorprendió—. Dime, ¿cuál es el castigo más prudente para que no vuelvas a fallarme de esta manera?
Entonces el chofer se quitó los guantes y se remangó la camisa, exponiendo su piel, con la mirada fija en la nada y un gesto de piedra.
Mi corazón se detuvo cuando Luc