CAMILLE ASHFORD
—¿En verdad esto es necesario? —pregunté mientras avanzaba detrás de Damián y Andy, quienes andaban como la pareja perfecta, tomados de la mano, levantando suspiros de admiración por todos los trabajadores de la empresa que los veían al pasar—. Te recuerdo que ya no soy dueña de nada.
—Sigues siendo mi hermana —respondió Damián con media sonrisa, intentando reconfortarme—. Tienes un lugar muy importante en todo.
Entendía por qué lo hacía, sabía que quería reconfortarme y darme