ANDY DAVIS
Habíamos pasado tiempo suficiente estando lejos como para que la necesidad de sentirnos se volviera aguda e insistente, y ese beso que había empezado como la confirmación de mi amor por él, se había transformado en algo más. La desesperación de marcarme como suya había escalado hasta el punto de rasgar mis ropas con una facilidad que me sorprendió.
Sus manos recorrían mi cuerpo con una lujuria que nunca me había mostrado antes. Sujetó con fuerza mis muñecas en el momento justo que s