CAMILLE ASHFORD
Me gustaría decir que conforme nos alejábamos me sentía más tranquila, incluso más alegre, pero la verdad es que no era así. Me sentía peor, como si mi corazón se hubiera quedado allá. Era ilógico, Lucien era malo para mí en todos los aspectos y, aun así, estaba tentada a voltear hacia atrás, a llorarle, incluso a llamarlo.
La mano de Damián se posó sobre la mía y su rostro delató que estaba preocupado por mí.
—¿Te sientes bien? —preguntó en un murmullo y yo solo sonreí de man