CAMILLE ASHFORD
—Arreglemos esto, Camille… —suplicó estirando su mano hasta alcanzar mi mejilla. Su tacto me dolió y una lágrima logró escapar de entre mis pestañas—. Quédate. Déjame demostrarte que me merezco una segunda oportunidad…
»No me dejes —su voz sonaba cargada de miseria y súplica, aun así, retrocedí, alejándome de su caricia—. Véngate de lo que te hice, quédate y grítame, pégame… dispárame si eso te hace sentir mejor, pero arreglemos esto aquí. Me merezco todo lo que me quieras hacer