Los latidos de su corazón aumentan, a medida en que sus movimientos se tornan más intensos y rápidos. Los gemidos del hombre y la chica se unen armoniosos, y acompañan en dúo a los chasquidos que sus cuerpos sudorosos hacen.
Un placer exquisito empieza a hacerle estragos, pero una voz interrumpe su orgasmo, frustrando la culminación del acto sexual.
«No podemos estar juntos porque somos diferentes».
Esa voz tosca no solo interrumpe el clímax, sino que también lo hace con aquel sueño erótico, qu