Pasado
La flor de la manada se sentía devastada y traicionada. Verlo besar a otra mujer y mostrarla ante todos, como a su pareja destinada, fue un golpe fuerte para su corazón.
Después de que ella insistiera tanto, él cedió ir a verla adonde ellos solían encontrarse.
—Eres un traidor... —musitó entre lágrimas.
—¿Hablas en serio? Ella es mi mate, Azucena. Traición sería negar mi lazo y quedarme contigo —le respondió el chico, cansado de sus reclamos—. Pronto mi padre me cederá el liderazgo de la