Los galopes del caballo se escuchan apresurados y bruscos, y levantan el polvo y pequeñas piedras, cada vez que el suelo es impactado por ellos.
De igual manera late el corazón de Tron, quien ha empezado a sentir la desesperación de su mate.
Él no se detiene en la cabaña de Riú porque sabe que ella no se encuentra allí, más bien, sigue el rastro del aroma que lo enloquece y que inquieta a su lobo.
«Rosas silvestres...»
No muy lejos de la cabaña, un olor característico se mezcla con el de su mat