Otsana se seca las lágrimas y mira a Tron a los ojos, como si tratara de descifrar un enigma.
—¿Sabías que yo esperaba a tu hijo? —cuestiona de repente.
Tron frunce el ceño ante esa pregunta sin sentido, pero de todas formas le responde con naturalidad:
—No, hasta ahora me entero. ¿Crees que si lo supiera me hubiera ido a la batalla? Créeme que estaría pegado a ti, cuidándote como un loco obsesivo.
Él le acaricia el vientre que ya se encuentra vacío y un sentimiento de perdida lo invade.
Se sie