Después de varias horas de camino, Tron y su gente se detienen en un claro. Allí deciden descansar y alimentarse, por lo tanto, sacan las provisiones que se encuentran guardadas en las naves terrestres y dividen a la gente en grupos de cincuenta, cada cual con un líder que reparte raciones a grupos de a diez.
Ellos utilizan unas lámparas campestres con un brillo que no llama la atención, como manera de ocultarse de sus enemigos, asimismo, evitar ser muy llamativos frente a maleantes que asaltan