Una semana antes…
El viento le golpea el rostro, dejándole una sensación fría en la piel. Al mismo tiempo, el sudor le rueda por las sienes, el corazón le late con vehemencia y la respiración se le torna cada vez más rápida.
La angustia, la incertidumbre y la sensación de abandono es una tortura que lo enloquece a medida en que se hace la misma pregunta, una y otra vez:
«¿Dónde estás, pequeña loba?»
Cada rincón del bosque es recorrido por él, pero obtiene el mismo resultado una vez más: Ella no