El sol ya estaba alto sobre la ciudad, pero en la suite de Enzo el ambiente era nocturno, pesado con la ansiedad no resuelta. Después de su breve y cargado intercambio con Sabrina, Enzo no podía concentrarse. La promesa que le había hecho —el trato de los besos y las vacaciones—, lejos de calmarlo, había actuado como un acelerador de la preocupación. Se dio cuenta de que tenía algo que perder, algo tangible, y esa nueva vulnerabilidad era un veneno para un hombre de su negocio.
Durante las sigu