Valentina De Rosa
Treinta y seis horas.
Un día y medio.
Eso llevaba en la clínica.
No había salido de estás paredes.
Me mantenía aquí, día y noche.
Tomando la mano de Adrián, hablándole de vez en cuando y recibiendo noticias de su recuperación.
Tenía miedo.
Estaba aterrada.
Adrian estaba entre la vida y la muerte.
Y yo no podía saber que iba a ser sin el.
No quería que mi hija no conociera a su padre.
Ella debía conocerlo.
Experimentar su amor padre e hija.
Y yo necesitaba más tiempo