Valentina De Rosa
—¿Dónde estás, Adrián?---muevo mis piernas con nerviosismo
Tenía un muy mal presentimiento.
Una incómoda presión en mi pecho que apenas me dejaba respirar bien.
Adrian había salido hace solo dos horas atrás, según Ekaterina, tenía cosas que resolver, pero había asegurado estar aquí para la revisión de mi embarazo.
El médico entra en la habitación que utilizabamos para estos controles y me sonríe mientras dejaba su maletín sobre una silla.
—¿Cómo está, señora Volkova?
—Bie